El día
5, primer sábado de Julio, como es la tradición, se
celebró la entrega de premios a los ganadores del XXVIII Concurso
Literario "Molino de la Bella Quiteria" del año 2003.
Un año más
se cumplieron las investigaciones meteorológicas realizadas
por el Cronista Oficial de la Villa, Enrique García Solana,
de que el primer sábado de Julio nunca llueve en Munera.
Los ganadores e invitados
se fueron concentrando a la sombra del Molino, dando comienzo el
acto según la hora prevista, a las siete de la tarde.
Presentó el
acto José Albaladejo Martínez. Después se legó
el Acta y la niña Julia García-Solana Carrizo, hija
y nieta de los fundadores, fue dando entrada a los ganadores para
leer sus trabajos.
Antes hizo una pequeña
alusión a la historia del Molino y tuvo un recuerdo para
su padre y su abuelo, diciendo que estarían contentos al
ver que seguíamos con la obra por la que tanta ilusión
tenían los dos.
Recibieron como premio
una pieza de cerámica de Adrián Navarro Calero, que
este año nos sorprendió con una figura representando
a la Bella Quiteria.
También se les
obsequió, como siempre, con un estuche con una navaja figurando
en su hoja la 28 edición del Concurso y el año 2003.
Cerró el acto
la Alcaldesa, Lourdes Varea Morcillo, que con su facilidad de palabra,
a todos entusiasmó, hablando del Concurso, del Molino, de
Munera y sus gentes. Fue muy aplaudida.
La tarde extraordinaria
y cuando el sol empezaba a esconderse empezaron a salir de la "Casa
de Basilio el Pobre" las cocineras con las sartenes de gachas
que fueron distribuyendo por toda la parcela.
De la
"Casa de Camacho el Rico", fueron saliendo las lebrillas
con la refrescante cuerva del vino de los hijos de Raimundo Martínez
Treviño, que todos los años regalan para este evento.
Las cocineras fueron
muy felicitadas, pues las gachas estaban
extraordinarias.
Después se fueron
sirviendo las tajadas de tocino, con su corteza tan corruscona,
las ensaladas, las salchichas y las güeñas. Conforme
se iba consumiendo todo, llegaron los platos de queso de la marca
Vega Sotuélamos, también regalo de la casa, para finalizar
con los rolletes.
Las navajas fueron
cumpliendo su deber de partir la sopa del "pan sentao”,
para ir sacando las gachas.
Los asistentes venidos
de fuera, quedaron encantados de la celebración de este acto
que nunca habían visto cosa igual, y nunca olvidarían.
Cuando iba anocheciendo
se encendió el foco, que por gentileza de Iluminaciones Játiva,
instalan en la esquina del Caserón de la Ermita, y que ilumina
toda la explanada del Molino.
¡Qué bien se estaba a esas horas, no daba gana de venirse!
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